Periodismo II

El incinerador del Hospital Victorino Santaella opera en condiciones irregulares a causa de la falta de mantenimiento y cuidado por parte de la cooperativa encargada

Humo negro, polvo y un indescriptible olor emana de una chimenea de aproximadamente unos 50 centímetros de altura, la que en realidad debería tener quince metros. Este humo proviene de un incinerador con características similares a las de un trasbordador espacial, ya que el material de color gris aluminio, avisos de precaución, puerta de hierro, controles para encenderlo y apagarlo, son algunas acotaciones que lo describen. Este en cambio no vuela, sino que no opera correctamente.

Al lado de la morgue del hospital Victorino Santaella -centro hospitalario con más de 20 años en funcionamiento- se encuentra este incinerador, el cual es operado por Vicente Pimentel, encargado de la cooperativa “El siguiente paso de Bolívar”.

La realidad que se presenta al ver este horno, es otra. El incinerador que se encuentra dentro de las instalaciones de este hospital, ha causado quejas y denuncias por parte de la comunidad aledaña, específicamente de los vecinos del sector Simón Bolívar por la contaminación que este causa por falta de mantenimiento.

El horno de desechos médicos hospitalarios, identificado con el modelo C225ML250, bajo el serial 4943 tiene la capacidad de quemar hasta 266 kilogramos de desechos médicos cuyo tiempo aproximado de incineración es de 8 horas.

El equipo incinerador fue fabricado por la empresa Consumat, que se encuentra en Richmond, Estado Unidos. Su finalidad principal es eliminar los desechos médicos hospitalarios de los sanatorios del Estado Miranda. Sin embargo, este procedimiento no se hace correctamente.

La tecnología utilizada para la eliminación de desechos patológicos es del tipo de aire controlado, también conocida como incineración de dos etapas o combustión modular. Poco a poco este incinerador ha causado malestares a los vecinos, al hospital y a las instalaciones del Metro de Los Teques, ya que el humo que se desprende de la chimenea es de color negro y afecta así la salud de las personas que habitan cerca de este horno.

Quienes han tenido la desagradable oportunidad de percibir el olor que emana de la chimenea, consideran que este contribuye a la contaminación ambiental de las zonas cercanas al incinerador. Para los operadores del horno es muy normal el olor, y aseguran que no tiene nada malo, a pesar de que este obliga a muchos a contener la respiración para evitar aspirar la gran nube de humo.

Para los ciudadanos que transitan día a día por las calles -las cuales están repletas de contaminación- ver una emanación de humo negro no es sorprendente y mucho menos saludable. Sin embargo, la situación alarmante del incinerador viene dada porque los productos que se quema en este horno no son precisamente desechos comunes vistos en el día a día, sino los llamados: desechos patológicos.

Seguridad inactiva

Para llevar a cabo la eliminación de desechos patológicos -los cuales se caracterizan por producir contagios e infecciones como los residuos de laboratorio, residuos de quirófanos, entre otros-  se debe seguir una serie de parámetros, los cuales evitan que durante el proceso de incineración ocurran  accidentes que pongan en peligro la vida de, no solo el operador, sino de las comunidades cercanas.

En primer lugar, el operador del incinerador debe utilizar implementos específicos que lo protegen de sufrir algún daño. Según consta del artículo 3, específicamente de los “Requisitos”, de la Comisión Venezolana de Normas Industriales (COVENIN), uno de los cánones que se establece para los trabajadores que laboran en áreas con alto riesgo ocupacional es que deben emplear la ropa, equipos y dispositivos de protección personal que garanticen las condiciones seguras y cómodas al hombre en la actividad laboral. Además, dentro de las instalaciones del horno está descrita en las paredes la señalización donde se puede observar cómo los encargados del manejo de este incinerador deben tener en primera instancia el uso de los guantes, mascarillas, lentes  y botas. Los lentes no sirven, ya que se les dañó un elemento esencial que permite la seguridad de los ojos. Los demás instrumentos están en estado de deterioro.

En las instalaciones del incinerador del Hospital Victorino Santaella se observó que tras una falta de implementos adecuados para que el operador pueda trabajar en esta área considerada de alto riesgo,  no se encontró un extintor que dé la seguridad y la certeza de que en caso de un incendio se puede utilizar este artefacto. El encargado de hacer que la máquina de incineración cumpla sus funciones, Vicente Pimentel, toma sin mucha preocupación el hecho de no contar con un equipo adecuado que lo proteja de un posible accidente.

Pimentel, quien lleva trabajando en el incinerador por 5 años asegura que no ha sufrido ningún accidente.

Horno con alto riesgo

Este incinerador lleva más de 23 años en funcionamiento en el Hospital Victorino Santaella. Antes del 2005 pertenecía a este centro sanatorio, pero poco tiempo después pasó a manos de una cooperativa llamada El siguiente paso de Bolívar, que tal como se evidencia en la página web del Registro Nacional de Cooperativas está suspendida desde el 13 de agosto de 2011.

Es así como se observa que el incinerador no ha mejorado durante siete años, ya que actualmente se presenta una fuga de gas; la goma de la puerta principal está en estado crítico debido al fuego que la incinera al estar el horno encendido; los filtros de aire no han sido cambiados; la chimenea que debería tener una altura de quince metros para que no se despliegue el aire directamente al hospital, a las urbanizaciones cercanas y al metro de Los Teques, presenta una altura de 50 centímetros aproximadamente y está totalmente quemada.

El 9 de junio se estableció una convocatoria por parte de las autoridades del hospital Victorino Santaella, específicamente con el director Mario Laya, el presidente de la cooperativa El siguiente paso de Bolívar, residentes del sector Simón Bolívar y el coordinador de la medicatura forense de dicho hospital Francisco Salazar, y se llegó al acuerdo de que iban a cerrar el incinerador por diez días.

Diez días. Diez días en los cuales los residentes de la urbanización Simón Bolívar y trabajadores de la medicatura forense ordenaban la instalación de una chimenea con una altura apropiada para que los gases no llegaran directamente hacia las áreas comunes por donde transitan las personas. Diez días en los que alertaron sobre una fuga de gas y solicitaban el mantenimiento del equipo para prevenir un siniestro mayor que pudiera causar esta fuga a las zonas aledañas. Sin embargo, estos días se cumplieron a cabalidad y reactivaron de nuevo el incinerador, el cual está sin una chimenea nueva, y además, con el desconocimiento de si la fuga de gas fue resuelta durante estas semanas.

Mantenimiento oculto            

Una llamada causó impacto a los encargados de la cooperativa El siguiente paso de Bolívar. A las 3 p.m. se procedió a llamar al presidente de dicha cooperativa, Hugo Armando Torrealba. A tal efecto, el señor Torrealba indicó que no se encargaba del área de mantenimiento del incinerador, pero sí de la parte administrativa. Explicó que en cuanto a la suspensión de la cooperativa por el Registro Nacional de Cooperativas no han actualizado los datos pertinentes que se exigen en el artículo 30 de la Ley de Contrataciones Públicas. Asimismo, expresó que del área de mantenimiento se encarga el ingeniero Luis Miguel Santander Borges.

Ahí quedó la llamada.  A los pocos minutos, el ingeniero Santander Borges tuvo la curiosidad de saber por qué se hacía una investigación del horno del hospital Victorino Santaella, y además, por qué se quería saber acerca del mantenimiento que se le estaba efectuando a dicho incinerador. No obstante, accedió a decir que no estaba operando y que seguía en mantenimiento.  Durante la entrevista, indicó lo siguiente: “no  te puedo dar esa información. El que te tiene que dar esa información es el director del hospital Victorino Santaella”. De este modo, llama la atención que los entes pilares de la cooperativa El siguiente paso de Bolívar, como los son Hugo Armando Torrealba y Luis Miguel Santander no accedieron a brindar la información que para ese momento se estaba solicitando en cuanto al mantenimiento y el estado en el que se encontraba el incinerador del hospital anteriormente mencionado.

Bolsas sin control

Los desechos patológicos de algunos centros hospitalarios del Estado Miranda, incluyendo del hospital Victorino Santaella, son incinerados en el horno de una manera incorrecta. El encargado de dicho horno, Vicente Pimentel, manifiesta que muchos de los residuos que se queman no están introducidos en las bolsas y cajas correspondientes. Para proceder a quemar los residuos es necesario que cada uno de los desechos estén colocados en las bolsas para desechos médicos. Para ello, existe el consorcio Triumph International C.A que es una empresa dedicada fabricación de bolsas para los desechos médicos generados por los centros de salud.

Las bolsas están hechas con polietileno y tienen  en el centro el símbolo de riesgo biológico, lo que indica a las demás personas que el contenido que está en la bolsa es altamente peligroso y contaminante y que tienen que ser transportados por especialistas.

Cabe destacar que estos residuos no son introducidos en las bolsas correspondientes, sino en bolsas negras, las cuales no tienen las indicaciones anteriormente mencionadas, y que además, no se lleva un control de los desechos médicos que se queman. Para incinerar un residuo es imprescindible conocer qué se está quemando. Sin embargo, Vicente Pimentel, desconoce lo que se quema dentro de este horno.

Por lo tanto, la quema de este tipo de plástico que contienen las bolsas negras, son los causantes de los malos olores, la formación del humo negro y la contaminación en los centros y urbanizaciones aledañas.

Promesa incumplida

Para la quema de estos residuos es necesario que estén en  bolsas rojas, ya que dependen del tipo de residuo que se vaya a incinerar y que se introduzcan en cajas plásticas especiales para este tipo de quema. Al estar cerradas de esta manera, no se emite humo negro de la chimenea.

Mediante documentos encontrados en las instalaciones del horno del hospital Victorino Santaella, está escrita una de las promesas que en las que se compromete la cooperativa El siguiente paso de Bolívar a cumplir, la cual se observa a continuación:

“Este servicio que estamos ofreciendo, contribuirá a mejorar los niveles de contaminación ambiental en salubridad y de bienestar de la población utilizando las tecnologías más actualizadas en el campo de Estudios Proyectos y Planes relacionados con la protección mejoramiento del ambiente”

Esta promesa no se cumple a cabalidad, ya que hoy en día las medidas en las cuales debe operar el incinerador del centro hospitalario de la ciudad de Los Teques, Victorino Santaella, no se dan de manera eficiente.

En diciembre de 2011 el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, graduó 1.215 médicos integrales comunitarios en representación de los 8 mil 150 médicos que se graduaron en la primera promoción de medicina integral comunitaria de las Universidades Bolivarianas de Venezuela. A partir de allí los graduandos fueron asignados a diferentes hospitales del territorio nacional con el fin de realizar trabajos rotatorios que los ayudara a especializarse.

Angie Barreto acababa de comer pescado cuando de repente un dolor de estómago comenzó apoderarse de ella, habían pasado dos horas e irremediablemente presentaba síntomas de mala digestión.

Dispuesta a no seguir aguantando el dolor se dirigió al hospital Victorino Santaella, ubicado en la ciudad de Los Teques, Estado Miranda, con el fin de que algún doctor le recetara un medicamento que le aliviara el estreñimiento. Luego de esperar más de una hora, un médico integral comienza atenderla y le toma la tensión, al obtener los resultados el médico le pregunta a otro “¿Estos valores están bien?” Angie, quien además estudia enfermería, responde: “¿Usted no sabe si esos valores están bien? Yo no me he graduado pero se perfectamente que no están bien”. El médico integral hace caso omiso a los comentarios de la paciente y continúa revisándola.

Angie Barreto un poco disgustada se da cuenta que su médico no sabe que remedio recetarle, sin embargo unas enfermeras que le veían muy mal le sugieren al médico que le colocaran hidratación, este accede a colocárselo e inmediatamente terminada la medicación le da de alta.

Yunderlin Navas acudió al centro hospitalario porque presentaba “algunas molestia para respirar”, al ser atendida la paciente expone sus síntomas al médico integral de turno, este la evalúa “por encima” e inmediatamente le receta un medicamento para la neumonía sin ni siquiera haberle realizado exámenes previos que concluyeran si la paciente presentaba o no dicha enfermedad.

En la sala de emergencia del hospital Victorino Santaella se encuentran muchos pacientes, que sin tener otra opción, esperan horas para ser atendidos. En uno de los cubículos de hospitalizados de emergencia se encuentra Eduardo Ruíz, quien desde hace 10 años padece del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, mejor conocido como el SIDA, desde que comenzó su enfermedad él se dirige al hospital en busca de un tratamiento que lo alivie. Este también es atendido por médicos integrales, sin embargo él asegura que la atención brindada ha sido “fabulosa”.

En el piso 9 del hospital Victorino Santaella se encuentran pacientes hospitalizados que han sido atendidos por médicos integrales comunitarios, tal es el caso de José Gregorio Méndez quien comenta que la atención recibida por parte de estos médicos ha sido “muy buena”.

El martes 19 de diciembre de 2011 en Gaceta Oficial N°39823 se publicó la Ley de Reforma de la Ley del Ejercicio de la Medicina. El articulo dos señala: “A los efectos de esta Ley, se entiende por ejercicio de la medicina la prestación de atención médica preventivo-curativa a la población, por parte de los profesionales médicos, mediante acciones encaminadas a la promoción de la salud, prevención de enfermedades, reducción de los factores de riesgo, diagnóstico precoz, tratamiento oportuno, restitución de la salud y rehabilitación física o psico-social de las personas en los ámbitos familiar, comunitario, laboral y escolar; la determinación de las causas de muerte; el peritaje y asesoramiento médico-forense, así como la investigación y docencia en las ciencias médicas”.

El presidente Hugo Chávez promulgó la Reforma de la Ley de Ejercicio de la Medicina, con el fin de permitir que los médicos integrales comunitarios puedan ejercer en iguales condiciones que el resto de los profesionales de la salud en Venezuela.

Tras la reforma de la Ley el viceministro de Redes y Servicios Sociales del Ministerio para la Salud, José España, comunicó que los médicos comunitarios completarán su formación en hospitales, durante dos años de internado rotatorio en especialidades como pediatría, medicina interna, cirugía y obstetricia.

Por otra parte el viceministro mencionó que los médicos integrales cumplieron con el pensum de estudio exigido por el Consejo Nacional de Universidades, además agregó que la formación de estos médicos es distinta porque se hizo énfasis en la atención comunitaria.

Con respecto a estas declaraciones, los doctores y enfermeras del hospital Victorino Santaella estuvieron de acuerdo con que muchos de los médicos integrales que han ingresado a este recinto de salud pública se han encargado de ofrecer a sus pacientes un trato muy ameno.

El primero de diciembre de 2011 los médicos integrales graduados de la primera promoción iniciaron sus labores en los diferentes centros hospitalarios que se encuentran adscritos al Ministerio de Salud.

Los médicos integrales desde aquel entonces se encuentra realizando rotación por los diferentes hospitales de Venezuela. El hospital Victorino Santaella ha recibido una cantidad de médicos que se han encargado de atender principalmente en el área de emergencia. Una de las médicos integrales encargada de dicha área, quien no quiso dar su nombre, señaló que por el hospital han pasado “muchos” médicos integrales, sin embargo no pudo dar una cifra exacta de cuántos.

La penetración de estos médicos integrales a los hospitales del país presentó diferentes quejas por los galenos y estudiantes de medicina que consideraban que la formación de estos médicos no es adecuada, sin embargo, esta penetración ha contribuido a mejorar el déficit de médicos que presentaban algunos hospitales. Crisis que acogió hace dos años al Hospital Victorino Santaella, en donde encontrar un médico era como conseguir una aguja en un pajar.

En una noticia del diario El Universal, escrito por la periodista Beatriz Salazar, se expone como algunos doctores están en desacuerdo con el ingreso de los médicos integrales a los hospitales, ya que consideran que estos no están preparados adecuadamente: “Rosa Torrealba, miembro de la sociedad médica, denunció que el Ministerio de Salud envió a los hospitales un programa en el que se exige a los especialistas de los distintos servicios asumir la evaluación de los médicos durante su internado rotatorio”.

Torrealba expresó que los médicos integrales comunitarios no se encuentran preparados adecuadamente para ejercer la medicina, agregando que prácticamente les están mandando que les enseñen lo que no aprendieron durante los seis años de carrera.

Formación académica de los Médicos Integrales Comunitarios

Según datos de un blog llamado guerrilla médica  (http://guerrillamedica.blogspot.es/1275009266/) los médicos integrales cumplen una carrera de seis años en los cuales los primeros dos años se divide en tres trimestres que varían entre catorce, trece y dieciséis semanas cada uno y los cuatro años finales se dividen en cuatro trimestres que varían entre diez, once y doce semanas cada uno.

Durante el primer año ven materias como: morfofisiología humana I, II y III, educando en ciudadanía, proyecto comunitario I e introducción a la atención primaria de salud. Al finalizar estas materias los médicos integrales tendrán dos semanas en las cuales se les impartirá la materia procederes básicos en la atención primaria de salud (APS).

En el segundo año las materias que ven son: morfofisiología humana IV, salud comunitaria y familiar I,    morfofisiopatología I, la psiquis en el proceso salud-enfermedad,  informática medica I, morfofisiopatología II,  proyecto comunitario II, salud comunitaria y familiar II, informática medica II y pensamiento latinoamericano. Después de haber finalizado estas materias el estudiante en formación tendrán dos semanas en las cuales vera cursos electivos.

En el tercer año de la carrera medicina integral comunitaria las materias que le imparten a los estudiantes son: clínica I. semiología y propedéutica I, clínica II, semiología y propedéutica II, farmacología I, clínica III, medicina interna I, farmacología II,  psicología médica, proyecto comunitario III, salud comunitaria y familiar III,   clínica IV y medicina interna II. Al igual que en el segundo año los estudiantes luego de finalizar todas estas materias deberán realizar dos semanas de cursos electivos.

En el cuarto año de la carrera las materias que ofrecen son: pediatría I,  proyecto comunitario IV, medicina general integral, pediatría II, ginecología y obstetricia y cirugía general.

En el quinto año los estudiantes ven en su pensúm materias como: psiquiatría, ortopedia, traumatología,    rehabilitación, urología, dermatología, ORL y oftalmología. Al igual que los años anteriores los estudiantes deberán dedicar sus dos semanas finales a realizar cursos electivos.

Y en el sexto año las materias impartidas son: atención integral al adulto, atención integral al niño y al adolescente, atención integral a la mujer y a la embarazada y atención integral a la familia y a la comunidad.

Al finalizar estos seis años los estudiantes de medicina integral comunicatoria comienzan un periodo rotatorio de dos años por los diferentes hospitales del país, con el fin de reforzar todo lo aprendido durante la carrera.

Este pensum comparado con los de otras universidades, como por ejemplo: La Universidad Experimental Rómulo Gallegos, presenta ciertas semejanzas en las materias impartidas como es el caso de enfermería, obstetra y ginecología, enfermería pediátrica, enfermería quirúrgica, entre otras.

¿Son buenos o malos los médicos integrales comunitarios?

Esta pregunta varia dependiendo del paciente, algunos afirman que la atención recibida fue buena, mientras que otro no opinan lo mismo. Lo cierto es que estos médicos que han pasado por una formación de seis años de carrera se han vistos perjudicados por haber recibido muchas de sus clases a través de videos, razón que pone en cuestionamiento si los médicos integrales de verdad entendían sus clases o peor aún si tenían una duda los videos podrían respondérselas.

Sin embargo, ¿Deben ser solo cuestionados los médicos integrales comunitarios de la universidad Bolivariana? ¿Estudiantes egresados de universidades como la UCV, la Universidad Experimental Rómulo Gallegos, la Universidad de Los Andes, entre otras, no presentan igual o mayor déficit en sus egresados? Estas y otras interrogantes son buenas planteárselas a la hora de ser atendido en un centro hospitalario y cuestionar si la atención recibida como paciente fue la más adecuada porque como dice el dicho: Los errores de los médicos se tapan con tierra.

Bibliografía

Fuentes electrónicas

  • Medicina Integral Comunitaria. (2012) http://mic.net.ve/. Consultado: 03 de abril de 2012.

El funcionario público considera que se ha entregado más petróleo del que se necesita para pagar las garantías de la deuda con el país asiático

El diputado por el Estado Táchira para la Asamblea Nacional, Miguel Ángel Rodríguez, declaró que en los próximos días demandará ante el Tribunal Supremo de Justicia la nulidad del fondo chino-venezolano por considerar que está violando los controles establecidos por la constitución.

Además explicó: “Hemos sabido que están violando la Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público, en cuyo artículo 93 prohíbe que haya canje de petróleo por deuda, o de cualquier otro bien nacional, estadal o municipal”, explicó.

El funcionario público expresó que el Fondo Chino está afectando la economía de PDVSA: “Hemos notado en distintos documentos como el propio Rafael Ramírez le explica a Hugo Chávez el hecho de que PDVSA asuma 100% de la carga financiera afectará su viabilidad financiera”. El diputado afirmó que el nuevo préstamo de 6 mil millones de dólares, el cual gran parte va dirigida a PDVSA, hace ver efectivamente que la empresa atraviesa una crisis financiera.

El parlamentario declaró que la deuda con China está valorada, hasta los momentos, en 32 mil millones de dólares, dinero que debió ser invertido en el desarrollo de proyectos para el país. “Basta con ver a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no se ha invertido para el desarrollo económico y social del país”, señaló.

Rodríguez no descarta la posibilidad de que gran parte de la deuda ha sido invertida en campañas electorales  del presidente Hugo Chávez. “Yo sí creo que en gran medida este dinero que va destinado a la economía del país lo ha invertido Chávez en despilfarrarlo en el exterior y financiándose electoralmente; por algo están haciendo operaciones encubiertas”, manifestó.

El diputado expresó que la suma de dinero otorgada a Venezuela fue innecesaria: “Venezuela ha tenido precios petroleros como nunca antes y este gobierno ha manejado más de miles de millones de dólares, cosa que nunca antes nadie había adquirido en toda nuestra historia. No hace falta haber asumido semejante cantidad de deuda”.


  • Marcy Alejandra Rangel: ¡Hola, María! Bien por el video-fotografías-audioreportaje. Está creativo. Hubiese preferido que lo incluyeras en la misma entrada del reportaj
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