Periodismo II

Contaminación por un horno sin precaución

Posted on: 28 junio, 2012

El incinerador del Hospital Victorino Santaella opera en condiciones irregulares a causa de la falta de mantenimiento y cuidado por parte de la cooperativa encargada

Humo negro, polvo y un indescriptible olor emana de una chimenea de aproximadamente unos 50 centímetros de altura, la que en realidad debería tener quince metros. Este humo proviene de un incinerador con características similares a las de un trasbordador espacial, ya que el material de color gris aluminio, avisos de precaución, puerta de hierro, controles para encenderlo y apagarlo, son algunas acotaciones que lo describen. Este en cambio no vuela, sino que no opera correctamente.

Al lado de la morgue del hospital Victorino Santaella -centro hospitalario con más de 20 años en funcionamiento- se encuentra este incinerador, el cual es operado por Vicente Pimentel, encargado de la cooperativa “El siguiente paso de Bolívar”.

La realidad que se presenta al ver este horno, es otra. El incinerador que se encuentra dentro de las instalaciones de este hospital, ha causado quejas y denuncias por parte de la comunidad aledaña, específicamente de los vecinos del sector Simón Bolívar por la contaminación que este causa por falta de mantenimiento.

El horno de desechos médicos hospitalarios, identificado con el modelo C225ML250, bajo el serial 4943 tiene la capacidad de quemar hasta 266 kilogramos de desechos médicos cuyo tiempo aproximado de incineración es de 8 horas.

El equipo incinerador fue fabricado por la empresa Consumat, que se encuentra en Richmond, Estado Unidos. Su finalidad principal es eliminar los desechos médicos hospitalarios de los sanatorios del Estado Miranda. Sin embargo, este procedimiento no se hace correctamente.

La tecnología utilizada para la eliminación de desechos patológicos es del tipo de aire controlado, también conocida como incineración de dos etapas o combustión modular. Poco a poco este incinerador ha causado malestares a los vecinos, al hospital y a las instalaciones del Metro de Los Teques, ya que el humo que se desprende de la chimenea es de color negro y afecta así la salud de las personas que habitan cerca de este horno.

Quienes han tenido la desagradable oportunidad de percibir el olor que emana de la chimenea, consideran que este contribuye a la contaminación ambiental de las zonas cercanas al incinerador. Para los operadores del horno es muy normal el olor, y aseguran que no tiene nada malo, a pesar de que este obliga a muchos a contener la respiración para evitar aspirar la gran nube de humo.

Para los ciudadanos que transitan día a día por las calles -las cuales están repletas de contaminación- ver una emanación de humo negro no es sorprendente y mucho menos saludable. Sin embargo, la situación alarmante del incinerador viene dada porque los productos que se quema en este horno no son precisamente desechos comunes vistos en el día a día, sino los llamados: desechos patológicos.

Seguridad inactiva

Para llevar a cabo la eliminación de desechos patológicos -los cuales se caracterizan por producir contagios e infecciones como los residuos de laboratorio, residuos de quirófanos, entre otros-  se debe seguir una serie de parámetros, los cuales evitan que durante el proceso de incineración ocurran  accidentes que pongan en peligro la vida de, no solo el operador, sino de las comunidades cercanas.

En primer lugar, el operador del incinerador debe utilizar implementos específicos que lo protegen de sufrir algún daño. Según consta del artículo 3, específicamente de los “Requisitos”, de la Comisión Venezolana de Normas Industriales (COVENIN), uno de los cánones que se establece para los trabajadores que laboran en áreas con alto riesgo ocupacional es que deben emplear la ropa, equipos y dispositivos de protección personal que garanticen las condiciones seguras y cómodas al hombre en la actividad laboral. Además, dentro de las instalaciones del horno está descrita en las paredes la señalización donde se puede observar cómo los encargados del manejo de este incinerador deben tener en primera instancia el uso de los guantes, mascarillas, lentes  y botas. Los lentes no sirven, ya que se les dañó un elemento esencial que permite la seguridad de los ojos. Los demás instrumentos están en estado de deterioro.

En las instalaciones del incinerador del Hospital Victorino Santaella se observó que tras una falta de implementos adecuados para que el operador pueda trabajar en esta área considerada de alto riesgo,  no se encontró un extintor que dé la seguridad y la certeza de que en caso de un incendio se puede utilizar este artefacto. El encargado de hacer que la máquina de incineración cumpla sus funciones, Vicente Pimentel, toma sin mucha preocupación el hecho de no contar con un equipo adecuado que lo proteja de un posible accidente.

Pimentel, quien lleva trabajando en el incinerador por 5 años asegura que no ha sufrido ningún accidente.

Horno con alto riesgo

Este incinerador lleva más de 23 años en funcionamiento en el Hospital Victorino Santaella. Antes del 2005 pertenecía a este centro sanatorio, pero poco tiempo después pasó a manos de una cooperativa llamada El siguiente paso de Bolívar, que tal como se evidencia en la página web del Registro Nacional de Cooperativas está suspendida desde el 13 de agosto de 2011.

Es así como se observa que el incinerador no ha mejorado durante siete años, ya que actualmente se presenta una fuga de gas; la goma de la puerta principal está en estado crítico debido al fuego que la incinera al estar el horno encendido; los filtros de aire no han sido cambiados; la chimenea que debería tener una altura de quince metros para que no se despliegue el aire directamente al hospital, a las urbanizaciones cercanas y al metro de Los Teques, presenta una altura de 50 centímetros aproximadamente y está totalmente quemada.

El 9 de junio se estableció una convocatoria por parte de las autoridades del hospital Victorino Santaella, específicamente con el director Mario Laya, el presidente de la cooperativa El siguiente paso de Bolívar, residentes del sector Simón Bolívar y el coordinador de la medicatura forense de dicho hospital Francisco Salazar, y se llegó al acuerdo de que iban a cerrar el incinerador por diez días.

Diez días. Diez días en los cuales los residentes de la urbanización Simón Bolívar y trabajadores de la medicatura forense ordenaban la instalación de una chimenea con una altura apropiada para que los gases no llegaran directamente hacia las áreas comunes por donde transitan las personas. Diez días en los que alertaron sobre una fuga de gas y solicitaban el mantenimiento del equipo para prevenir un siniestro mayor que pudiera causar esta fuga a las zonas aledañas. Sin embargo, estos días se cumplieron a cabalidad y reactivaron de nuevo el incinerador, el cual está sin una chimenea nueva, y además, con el desconocimiento de si la fuga de gas fue resuelta durante estas semanas.

Mantenimiento oculto            

Una llamada causó impacto a los encargados de la cooperativa El siguiente paso de Bolívar. A las 3 p.m. se procedió a llamar al presidente de dicha cooperativa, Hugo Armando Torrealba. A tal efecto, el señor Torrealba indicó que no se encargaba del área de mantenimiento del incinerador, pero sí de la parte administrativa. Explicó que en cuanto a la suspensión de la cooperativa por el Registro Nacional de Cooperativas no han actualizado los datos pertinentes que se exigen en el artículo 30 de la Ley de Contrataciones Públicas. Asimismo, expresó que del área de mantenimiento se encarga el ingeniero Luis Miguel Santander Borges.

Ahí quedó la llamada.  A los pocos minutos, el ingeniero Santander Borges tuvo la curiosidad de saber por qué se hacía una investigación del horno del hospital Victorino Santaella, y además, por qué se quería saber acerca del mantenimiento que se le estaba efectuando a dicho incinerador. No obstante, accedió a decir que no estaba operando y que seguía en mantenimiento.  Durante la entrevista, indicó lo siguiente: “no  te puedo dar esa información. El que te tiene que dar esa información es el director del hospital Victorino Santaella”. De este modo, llama la atención que los entes pilares de la cooperativa El siguiente paso de Bolívar, como los son Hugo Armando Torrealba y Luis Miguel Santander no accedieron a brindar la información que para ese momento se estaba solicitando en cuanto al mantenimiento y el estado en el que se encontraba el incinerador del hospital anteriormente mencionado.

Bolsas sin control

Los desechos patológicos de algunos centros hospitalarios del Estado Miranda, incluyendo del hospital Victorino Santaella, son incinerados en el horno de una manera incorrecta. El encargado de dicho horno, Vicente Pimentel, manifiesta que muchos de los residuos que se queman no están introducidos en las bolsas y cajas correspondientes. Para proceder a quemar los residuos es necesario que cada uno de los desechos estén colocados en las bolsas para desechos médicos. Para ello, existe el consorcio Triumph International C.A que es una empresa dedicada fabricación de bolsas para los desechos médicos generados por los centros de salud.

Las bolsas están hechas con polietileno y tienen  en el centro el símbolo de riesgo biológico, lo que indica a las demás personas que el contenido que está en la bolsa es altamente peligroso y contaminante y que tienen que ser transportados por especialistas.

Cabe destacar que estos residuos no son introducidos en las bolsas correspondientes, sino en bolsas negras, las cuales no tienen las indicaciones anteriormente mencionadas, y que además, no se lleva un control de los desechos médicos que se queman. Para incinerar un residuo es imprescindible conocer qué se está quemando. Sin embargo, Vicente Pimentel, desconoce lo que se quema dentro de este horno.

Por lo tanto, la quema de este tipo de plástico que contienen las bolsas negras, son los causantes de los malos olores, la formación del humo negro y la contaminación en los centros y urbanizaciones aledañas.

Promesa incumplida

Para la quema de estos residuos es necesario que estén en  bolsas rojas, ya que dependen del tipo de residuo que se vaya a incinerar y que se introduzcan en cajas plásticas especiales para este tipo de quema. Al estar cerradas de esta manera, no se emite humo negro de la chimenea.

Mediante documentos encontrados en las instalaciones del horno del hospital Victorino Santaella, está escrita una de las promesas que en las que se compromete la cooperativa El siguiente paso de Bolívar a cumplir, la cual se observa a continuación:

“Este servicio que estamos ofreciendo, contribuirá a mejorar los niveles de contaminación ambiental en salubridad y de bienestar de la población utilizando las tecnologías más actualizadas en el campo de Estudios Proyectos y Planes relacionados con la protección mejoramiento del ambiente”

Esta promesa no se cumple a cabalidad, ya que hoy en día las medidas en las cuales debe operar el incinerador del centro hospitalario de la ciudad de Los Teques, Victorino Santaella, no se dan de manera eficiente.

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  • Marcy Alejandra Rangel: ¡Hola, María! Bien por el video-fotografías-audioreportaje. Está creativo. Hubiese preferido que lo incluyeras en la misma entrada del reportaj
  • Mr WordPress: Hi, this is a comment.To delete a comment, just log in, and view the posts' comments, there you will have the option to edit or delete them.

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